Cómo desinfectar cada elemento de una clínica dental

Cómo desinfectar cada elemento de una clínica dental

El personal de la clínica odontológica y sus pacientes están expuestos diariamente a una
gran variedad de microorganismos (bacterias, virus, hongos…). Además, las intervenciones clínicas incrementan la posibilidad de que se produzca un contacto directo o indirecto a través del instrumental, el equipo, los aerosoles y las superficies contaminadas con sangre y otros fluidos corporales.

Por otro lado, tanto el personal de la clínica como los pacientes pueden ser portadores de microorganismos patógenos como la COVID-19, el VIH o la hepatitis B, entre otros. Por ello, es necesario adoptar diferentes medidas de protección con el fin de prevenir infecciones. El uso de normas efectivas de control y prevención permiten evitar esta contaminación, una asignatura todavía pendiente en muchas clínicas dentales, según Teresa Pi-Sunyer, especialista en prevención y control de infecciones.

Tipos de materiales de desinfección y su consideración

Cuando se habla de los distintos tipos de materiales de una clínica dental se pueden clasificar en tres grupos distintos según su riesgo de contaminación.

No críticos

En esta categoría se encuentran, por ejemplo, el sillón dental, el equipo de rayos X o la lámpara de luz halógena. Tienen un peligro mínimo de transmitir una infección, aunque existe la posibilidad de ser contaminados al entrar en contacto con fluidos o las manos del paciente o del odontólogo.

Semicríticos

En el grupo intermedio se encuentran los denominados materiales semicríticos, que son aquellos que están en contacto con la saliva y la sangre, aunque no penetran en las mucosas. Por ejemplo, los espejos o las espátulas.

Material crítico

Y por último encontramos el material crítico, categoría en la que se encuentra el instrumental que penetra en los tejidos duros y blandos de la cavidad oral para cirugías, endodoncias, periodoncias u otros tratamientos.

¿Cómo desinfectar y esterilizar cada tipo de material?

Los materiales críticos y semicríticos se deben esterilizar tras cada uso para eliminar todas las formas de vida microbiana, incluyendo aquellas más resistentes como las esporas o el tétanos. La esterilización es el nivel más avanzado de control de la contaminación y se trata de un proceso con resultados absolutos: el material está esterilizado o no lo está, no hay niveles intermedios.

Los autoclave son los aparatos necesarios para realizar la esterilización del instrumental en una clínica dental y aquí ya te explicamos cómo elegir el más adecuado. Funcionan a vapor, son resistentes y tienen un cierre hermético. Dentro contienen un líquido, que suele ser agua, y que se somete a temperaturas altas, sin llegar a hervir. Una vez que los materiales han sido esterilizados, se embolsan de forma especial, indicando que el ciclo ha finalizado y pueden ser usados con otro paciente.

En cuanto a los materiales no críticos, se requiere realizar un proceso de desinfección, es decir, eliminar microorganismos patógenos y no patógenos, disminuyendo el riesgo de infección, pero sin llegar a ser absoluto.

En estos casos, la mejor opción es usar equipos de desinfección de avanzada tecnología, como por ejemplo Hygienio. Su principio básico es la aplicación de un desinfectante (Adantium Plus) por medio de un vapor seco, incoloro y que no deja residuos, a alta presión. Es por ello que tiene una alta penetrabilidad en cualquier superficie, incluidas las grietas, y ayuda a la remoción de la materia orgánica en dichos lugares.

La correcta limpieza de todos los espacios de la clínica dental también forma parte del protocolo de higiene, incluso en aquellos en los que no se realicen procedimientos sanitarios, como la sala de espera, las oficinas o la recepción, ya que son transitados por muchos pacientes y acompañantes cada día. Se debe prestar especial atención a las superficies más susceptibles de ser tocadas, como las mesas, las sillas o las puertas, y la limpieza tiene que ser diaria.

También resulta básico lavarse las manos con jabón desinfectante antes y después de tratar a los pacientes, aunque se hayan usado guantes. Se deben retirar anillos y pulseras y las uñas tienen que ser cortas. Disponer de aparatología que evite que se usen las manos más de lo necesario, como por ejemplo con fuentes de agua que se accionen con el pie, es otra práctica recomendable en tu clínica dental.

Contar con los mejores sistemas de higiene, desinfección y esterilización evitará contagios y hará que los pacientes confíen más en ti, especialmente en un momento como el que vivimos con la pandemia de la COVID-19 donde la seguridad ante posibles infecciones ha tomado una mayor relevancia.

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