En la clínica observamos regularmente a pacientes con ausencia de órganos dentarios y reabsorciones óseas, provocando mayor número de visitas a la clínica para realizar una o más intervenciones quirúrgicas para conseguir un volumen óseo adecuado para rehabilitar protésicamente a cada paciente de acuerdo a sus necesidades.

Esa situación ha fomentado el desarrollo de nuevas técnicas de regeneración ósea y ha empujado a los odontólogos a recurrir a distintos métodos de reconstrucción con injertos. En la actualidad contamos con dos técnicas principales de obtener el plasma para regenerar tejidos: el PRP (Plasma Rico en Plaquetas) y el PRF (Plasma Rico en Fibrina).

¿Qué tienen en común el PRF y el PRP?

Las principales similitudes entre el plasma rico en fibrina y en plaquetas son los beneficios que aportan tanto al odontólogo como al paciente. Gracias a estas técnicas de regeneración, los tiempos de recuperación se acortan y no existe el riesgo de rechazo, ya que el plasma se extrae del mismo paciente.

En ambos casos, se pueden usar en muchos tipos de intervenciones, como relleno de alvéolo postexodoncia, regenerativa luego de la eliminación de una lesión o al colocar un implante dental. Además, cada vez resulta más habitual aplicar técnicas de regeneración en tratamientos sin una complejidad especial, tan solo con el objetivo de facilitar la recuperación de los tejidos, como por ejemplo tras la extracción de un órgano dental.

Tanto el PRF como el PRP cumplen con tres características indispensables: son osteogénicos, osteoinductivos y osteoconductivos. Gracias a ello, son capaces de formar y desarrollar hueso desde las zonas anatómicas óseas preexistentes.

Por último, contar con técnicas de regeneración ósea da prestigio a la clínica dental, ya que los pacientes tienen una mejor experiencia, especialmente en la post-intervención, lo que hace que queden más satisfechos.

Diferencias entre plasma rico en fibrina y plasma rico en plaquetas

El modo de preparación de ambas técnicas es distinto. En el plasma rico en plaquetas se requiere la utilización de aditivos y doble centrifugado, mientras que en el caso del plasma rico en fibrina se puede obtener con un solo centrifugado de unos 13 minutos, que además podrás realizar membranas suturables.

También existen diferencias en el tiempo que pasa hasta que se deshacen dichas membranas, por lo que los factores de crecimiento in vitro en el PRP se suelen deshacer en unas 4 horas y en el PRF logra mantenerlo unos 7 días, ofreciendo un beneficio mucho mayor de las propiedades regenerativas.

La doctora Paola Delgado, especialista clínica de Incotrading, lo detalla en el siguiente vídeo:

Además de una preparación más fácil y rápida (lo que facilita en gran medida su manejo), el PRF también cuenta con otra ventaja respecto al PRP: la ausencia de manipulación bioquímica de la sangre, lo que convierte este procedimiento en netamente autólogo.

En conclusión, si tu clínica se encuentra en el momento de elegir qué centrifugadora le conviene más, sería conveniente apostar por una que permita obtener plasma rico en fibrina. Así, podrás garantizar una cicatrización más rápida y regeneración de los tejidos, ausencia de edema y disminución significativa del dolor.

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  • Incubadora biológica Inc8.