Cómo eliminar la COVID-19 de casas y oficinas de forma eficaz

Limpiar espacios cerrados de covid-19

Una de las directrices de prevención de la COVID-19 que más se ha repetido hasta ahora es que los espacios cerrados deben ventilarse constantemente y que, preferiblemente, nos quedemos en los exteriores. Tal y como recoge la revista Science, el SARS-CoV-2 queda suspendido en el aire durante horas en espacios cerrados, atrapado en diminutas gotas de saliva y fluido respiratorio.

Sin embargo, con la llegada del frío, ventilar un restaurante, un colegio o una oficina abriendo las ventanas solo se podrá hacer cuando no haya gente dentro. En casa también será difícil encontrar el momento de armarnos de valor para ponernos la chaqueta y dejar que corra el aire gélido de la calle, mientras que hay otros espacios, como las clínicas dentales, que deben evitar que haya corriente de aire cuando se abra una ventana.

En esa tesitura casi todos nos preguntamos si existe alguna alternativa que sirva para “limpiar” el ambiente de los sitios cerrados sin tener que depender del aire exterior. Por suerte, la respuesta es que sí, aunque mucha gente todavía no conozca cuál es el aparato más eficaz.

Purificadores de aire, la solución definitiva

Tal y como asegura en El Confidencial María Cruz Minguillón, experta en aerosoles del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea, centro del CSIC ubicado en Barcelona), la mejor opción son los purificadores de aire. Aun así, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que no todos son efectivos para combatir la propagación del coronavirus en espacios cerrados.

Los purificadores más recomendables son aquellos que tienen filtros HEPA, ya que filtran partículas a partir de 0,3 micras. Si bien los virus tienen un tamaño de 0.005 a 0.1 micras, viajan siempre asociados con otras partículas, como saliva, materia suspendida, polvo o polen, formando conglomerados llamados comúnmente gérmenes. Como regla general, éstos tienen un tamaño de 0,4 a 0,5 micras. La separación más fiable de gérmenes se lleva a cabo mediante el uso de un filtro HEPA.

Lo que hace el purificador es usar un ventilador para atraer el aire y filtrarlo. Hygeolis, por ejemplo, aspira el aire por la cara delantera y restituye aire filtrado a 270° grados, tanto si está ubicado sobre una superficie como si está fijado a la pared, donde además sirve como elemento decorativo. 

Asimismo, existen dispositivos capaces de purificar superficies bastante grandes, como Air Manager 600S, llegando a tratar hasta 60m². Y es que los metros cuadrados del espacio que necesitamos desinfectar juegan un papel fundamental a la hora de elegir el mejor purificador. Como explica Cruz Minguillón, es recomendable que el aire se renueve más de una vez cada hora, de manera que el caudal de metros cúbicos del purificador es necesario que sea el mayor posible.

El ozono y las vaporetas, opciones poco eficaces

En este debate sobre cómo desinfectar casas, oficinas y demás espacios cerrados han aparecido otro tipo de aparatos como propuestas. 

Una de las opciones más repetidas son las máquinas de ozono, que convierten el oxígeno en ozono a través de una reacción química originada por la electricidad. Sin embargo, hay que ir con mucho cuidado, ya que la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) advierte que el ozono no puede usarse en presencia de gente en el interior de la sala. Este tipo de máquinas solo están indicadas como complemento de la limpieza y la desinfección más tradicional, con el local cerrado y siempre con equipos de protección.

También se ha hablado mucho del uso de vaporetas. Milagros Fernández de Lezeta, directora general de ANECPLA, explicaba en El Confidencial que «es cierto que existen estudios que avalan la eficacia del vapor a más de 75 grados para eliminar determinados virus y bacterias. El problema es que cuando utilizamos vapor también estamos aerosolizando, de modo que las posibles partículas del virus que haya en una prenda de ropa pasan al ambiente, pudiéndose inhalar o depositar en cualquier otra superficie que ya hayamos desinfectado».

Incluso ha habido voces partidarias de los túneles desinfectantes, aunque el propio Ministerio de Salud lo desaconsejó en una nota oficial por “posibles daños para la salud humana y dar una falsa sensación de seguridad».

En conclusión, la mejor forma de desinfectar casas, oficinas, colegios, clínicas y otros espacios cerrados, especialmente en invierno, es mediante purificadores de aire. Aun así, hay que recordar que no eximen de llevar a cabo el resto de medidas de seguridad para evitar la COVID-19, como llevar mascarilla, lavarse las manos, mantener una distancia de 1,5 metros o desinfectar las zonas de contacto. 

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